A Fervenza: un bocado de Galicia

Al pie del bosque de A Fervenza en O Corgo (Lugo), con robles de más de 300 años de edad, frente a un viejo molino del siglo XVII y fruto de sus rentas, se funda esta hospedería, antigua morada de molinero: “…y sólo ay dos molinos arineros que muelen con agua corriente el uno de ellos de Don Bernardo de Vande Presbítero, al sitio da Ferbenza do Miño…” (Catastro de Ensenada, 1.752). Esta cita ilustra fielmente el origen de esta Casa Grande da Fervenza, que se ha rehabilitado conservando su esencia de antiguo caserío gallego en plena  Reserva de la Biosfera de Terras do Miño.  Muestra de la tenacidad y buen hacer de los propietarios del hotel para evitar su desaparición, es el Premio “Bosque del Año” otorgado en 2007. Hoy forma parte de las zonas de máxima protección como Reserva de la Biosfera.

La antigua palleira acoge ahora el Restaurante A Fervenza, con un comedor acristalado con vistas al bosque y a la original piscina tallada en cantería. En el restaurante y en nuestros platos, la cocina tradicional gallega se salpica con un aire de creatividad. Especialidades como el “capón de Vilalba”, cocinadas en los antiguos hornos de pan, nos dan buena muestra del saber hacer y experiencia de Rosa Maseda en la cocina: una innovadora fusión de la sofisticada cocina al vacío en baja temperatura, y el buen hacer ancestral del horno de leña.

La tradición tampoco se olvida aquí destacando la empanada gallega (de vieras, zamburiñas o congrio), los quesos de cabra, San Simón, Gamoneu o Cebreiro, que nos encontramos tanto como entrantes, como acompañando a carnes o en los postres. Para no pasar por alto es la ternera gallega –cómo olvidarnos de ella- o la selección de aceites de la carta.
La carta de vinos gallegos de autor, los postres caseros o los licores locales, no son más que el final perfecto para que nuestro paladar se deleite tanto como nuestra vista, agasajada también por las panorámicas a tan ilustre bosque de A Fervenza.

Para conocer más sobre el hotel Casa Grande da Fervenza, no te olvides de visitar la web de Rusticae.

 

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