Alevia

alevia-internaEl amor por un hotel es cosa de dos, a saber hotelero y cliente. En la sencilla y preciosa Casona d´Alevia, junto a Panes y el río Cares-Deva en la frontera oriental de Asturias, se da esa relación. He sido testigo. Clientes fieles y hoteleros cuidadosos del detalle. Lorena, hija de Lupe y Gregorio, es artista vocacional –y formacional–, y ha dejado discreta impronta en múltiples rincones de la Casona, de modo que a un fotógrafo de las preciosidades discretas como yo le hacen la pascua porque dedica dos días en vez de uno a la tarea de contar el hotel en fotos. Pero con gusto. Tienen estas puertas de madera vieja, viejísima, la pátina del tiempo, la mano de Lupe –restauradora de muebles también por pasión– y los dibujos de Lorena, casi tirolescos si permiten el palabro. Estas puertas y contraventanas se antojan de inspiración alpina, las vemos con similares argumentos en el Südtirol italianizante, en toda Austria y Suiza. Y hasta en Noruega. Son dibujos que nos hablan de pájaros y de oficios del campo, del Árbol de la Vida y de espigas. De otro tempo, tal vez de otro tiempo. Uno, que sufre la gran ciudad, no deja sin embargo de esperar con esperanza el momento de abandonarla. Especialmente cuando descubre rincones como Peñamellera Baja, por la mañana de caminata por el Cares, por la noche tomando rabas en San Vicente de la Barquera.

 

Casona d’Alevia (Peñamellera Baja, Asturias)

Rusticae

Author: Rusticae

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