Casinos en Los Monegros, penúltima lección

monegrosOigo noticias de que los planeadores -de plan, no de planificación- del macrocomplejo de hoteles y casinos de Los Monegros ya han empezado a pagar a los vecinos del desdichado pueblo de Ontiñena un precio por sus tierras. Y me echo a temblar pensando en los fiascos de la Expo de Sevilla, del Parque Warner, de Terra Mítica y de cualquiera otro que en España pretenda fantasear con recibir quince millones de visitantes en un país que da de comer a once millones de mileuristas.

Fantasear es proyectar al estilo de la Expo sevillana. En sus proyecciones estaba recibir más visitantes de “muy alto poder adquisitivo” y “medio-alto poder adquisitivo” que pueblo llano. Y así se pusieron los precios de hoteles como el Radisson Príncipe de Asturias, de a 60.000 la noche, y surgieron hoteles de altos vuelos como champiñones, en la avenida de Kansas City (la llamaron así cuando la serie Bonanza) y por toda la ciudad. La realidad fue otra. Arrancó la Expo y aquello se llenó de hordas de familias del pueblo llano, parejas y grupos de jóvenes -también pueblo llano-, con el bocadillo envuelto en papel albal… que daba gloria oir los pitidos de los detectores de metales. “Bocata”, “Bocata”, parecían decir aquellos ingenios vergonzantes. Y la Dirección de la Expo puso coto a aquel abuso de pobreza, prohibiendo los bocadillos traídos del exterior, y cortando por lo sano aquellos pases de temporada que por un precio abordable daban acceso todos los días del evento. Por allí no era evidente lo del alto poder adquisitivo. Fue entonces que, sin pueblo llano, la Expo quedó semidesierta, los del alto poder adquisitivo fueron un día y no volvieron, y además no fueron ni la décima parte de los previstos. Y hubo que dejar pasar los bocatas del papel albal, y retomar los pases de temporada. Pero los restaurantes no fueron viento en popa, ni los vendedores de sándwiches a mil pelas tampoco. Los 33 millones de visitantes previstos fueron finalmente 15, porque los sevillanos repetidores no puntuaban igual.

Me pone los pelos de punta ver gobernantes formalmente contentos por el avance del macroproyecto de casinos y hoteles en Los Monegros, una obra que empieza este año y acaba (?) en 2020. Los batacazos de Terra Mítica -descafeinada en Terra Natura, y ahogada en escándalos de tejemanejes políticoinmobiliarios (ausencia de guión, pues se trata de un vocablo de plena entidad, ganado a pulso)-, del Parque Warner (otro que prohíbe los bocatas y vemos a las familias comiéndoselos en el parking para volver a entrar después, en un parque de ocio que recibió del presupuesto público hasta un tren, que hoy es tren fantasma) y las modestas constantes vitales de Port Aventura mantenidas por el tirón de la Costa Daurada y de toda Cataluña invitan a la reflexión. Jamás 15 millones de personas viajarán a Los Monegros para jugar a la ruleta. Los del alto poder adquisitivo prefieren Niza, Cannes o Montecarlo. -Y los de Ontiñena seguirán prefiriendo la partida de cartas del bar después de comer-. Un proyecto así es, para quien lo auspicie, una ruleta… rusa.

Rusticae

Author: Rusticae

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2 Comments

  1. Gracias, Pichi, por tus comentarios. En mi texto planteaba las dificultades que deben afrontar cada uno de los grandes proyectos de ocio que se han desarrollado en España. En el fondo, mi parecer es que España está más lejos de las economías punteras de lo que imaginamos. La macroeconomía de la última década ha sido fantástica, las cifras nos han llevado incluso a superar en PIB a Italia, pero ese sprint no lo han sentido igual los cuadros de las empresas, con sueldos y primas sustanciosos que el “pueblo llano”, con nóminas muy raspaditas. En Francia el SMIC (salario mínimo interprofesional) es de unos 1.200 euros, cuando en España ronda LA MITAD. Y los consumidores de ocio son, en su gran mayoría, el “pueblo llano”. Es por eso que un Parque Warner tiene cifras de visitantes pírricas en comparación con Disneyland Paris. Probablemente hasta Futuroscope, en Poitiers, tiene más tirón que el Parque Warner + Terra Natura + Port Aventura juntos. Un país en el que el salario mínimo ronda los 600 euros está, a todas luces, en la tabla baja del ránking de los países desarrollados. Y ahí estamos nosotros, somos un quiero y no puedo del american way of life, envidiamos las subvenciones que tienen los pisos de estudiantes en Francia, que incluso cobran antes de acabar sus carreras, envidiamos los 2 años de baja por maternidad con el 100×100 del sueldo que disfrutan las madres de varios países europeos… y tenemos la tasa de natalidad más baja de la UE, o lo que es lo mismo estamos condenando el futuro de nuestras pensiones porque no habrá juventud que trabaje lo suficiente para 20 millones de jubilados. Ése es el panorama en el que no veo factible el megaproyecto de Los Monegros. Celebraré como no te imaginas el éxito del complejo, me alegraría enormemente por toda la gente que encontraría un trabajo gracias a ese desarrollo… pero no veo al público que deberá sustentar toda esa estructura enorme, no sé de qué forma van a tener ganas no sé cuántos millones de personas al año de desplazarse hasta Barcelona en avión, luego a Zaragoza en AVE, luego en taxi a Los Monegros. Ojalá todo vaya bien, pero si va mal tendremos otro fantasma de edificios enmedio del paisaje, como la ciudad fantasma de Seseña (Toledo) que ya ha merecido páginas completas de dramáticos artículos en la prensa extranjera, cuya moraleja es simple: “En ese país han perdido la cabeza”. Lo dicho, ojalá todo vaya bien y vosotros y yo podamos ver todo ese ambiente de libertad y creatividad y alegría y futuro que tanta falta nos hace. Un abrazo.

  2. Hola a todos y hola a tí Pablo.
    A mi y a mis amigos de Salou que somos personas a las que nos entusiasma el espectáculo y la canción (karaokes, orquestas, etc), nos atrae mucho la idéa. A veces entre nosotros barajamos la idéa de montar un buen local de ocio y retirarnos a vivir allí. Nos suena a nuestra adorable ciudad norteamericana de “Las Vegas”, quizás porque nadie creyó en ella antes de que el sueño de algunos se hiciera realidad, en medio del desierto. Creo que bien enfocado, podría estar bién. Variedad y permisividad, al alcance de todo el que sea capaz de mover el “culo” para disfrutar y pasárselo bién. Buenos hoteles y alojamientos módicos pero limpios, desde donde poder contemplar la noche estrellada y la luna del desierto. Creo que una idèa próxima a la de Port Aventura, pero en lugar de atracciones, casinos, locales de espectáculo, de música en vivo, de jazz, etc.
    Desde luego aliaría la música a todo ese mundo de juego y diversión, no faltarían todo tipo de shows de los mejores artistas nacionales y extranjeros, tampoco faltarían conciertos y actuaciones destacadas, orquestas, carnavales, etc.
    Además y para completar la función, equiparía la perifería de toda la zona con actividades de aventura, rutas organizadas para 4×4, y encuentros para moteros de todo el mundo. Y porque, no…rodeos, corridas, circos, espectáculos circenses de riesgo.
    Y teatro, un gran foro romano donde poder interpretar grandes obras clásicas y modernas. Y también cine, donde poder ver cine al aire libre y acoger un gran festival como el de Sitges, con esa particularidad. Hasta se podrían entregar los premios (Tenemos los Oscars, los Goyas), y porque no…también…los Monegros.
    Amigos, soñar es gratis…además un proyecto encadenaría a otro y otro al siguiente, complementándose y ofreciendo al visitante una de las mejores maravillas del mundo ” la diversión “, servida en un marco incomparable, el de el desierto de “Los Monegros”, Os habéis parado a pensar la cantidad de trabajo y puestos de trabajo. No creeís que para una zona como los monegros, vale la pena….
    Bueno, nada más ahí queda mi opinión y la de mis amigos de Salou.

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