Diferencias Sangrantes

Hace unos días me llegó un mail con un extracto del libro Hungry Planet de Peter Menzel en el que se ilustra con detalle lo que comen y lo que se gastan en comer las familias en los distintos rincones del planeta. No pude por menos que reenviárselo por mail a mis hijos con el afán de poder compartirlo con ellos detenidamente en casa. El despropósito iba de más a menos, aguardándonos al final del documento el horror. El recorrido empezaba con Alemania, seguía con EEUU, Méjico, UK, Japón…. Hasta aquí todo caras alegres de las familias -nunca de más de 4 miembros- en torno a sus henchidas mesas de productos alimenticios, en las que por cierto resulta increíble la total ausencia de productos frescos en casos como las de Estados Unidos e Inglaterra. Los presupuestos semanales para la bacanal oscilan entre los 500$ de Alemania y los160$ de California.
Según avanzan las fotografías asistes, no sin cierto desasosiego, al panorama de familias como las de Mongolia y Ecuador donde la variedad empieza a escasear a la par que el número de personas que integran el núcleo familiar se amplía hasta los 9 miembros en el caso de Ecuador. Pero lo verdaderamente sangrante llega con Nepal y Chad, donde los grupos familiares se disparan a 13 integrantes y el cesto de la compra se reduce a unos cuantos saquitos de legumbres y harinas básicas para la subsistencia con un irrisorio presupuesto de 1,6$ semanales.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que convivan instantáneas tan distintas en una misma realidad? Es obvio que siempre habrá diferencias, pero ¿a quién no le duele comprobar que son tan sangrantes?

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Carlota Mateos

Author: Carlota Mateos

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