Dormir en una torre medieval en el corazón de Guipúzcoa

Hotel con encanto Torre Zumeltzegi, Oñate (Guipúzcoa)

Hotel con encanto Torre Zumeltzegi, Oñate (Guipúzcoa)

Oñati (Oñate en euskera) es un pueblo fundado en la Edad Media y situado en el sudoeste de Guipúzcoa lo que le sitúa prácticamente equidistante de todas las capitales del País Vasco. Esta es una tierra con fuerte personalidad histórica y cita de monumentos memorables, siendo su incomparable naturaleza uno de sus valores más estimables. Con estos antecedentes, esta región del Alto Deba se convierte la puerta perfecta para disfrutar de los cercanos Montes Vascos, al tiempo que el patrimonio histórico y artístico de este “pueblo más grande de Guipúzcoa” nos regala momentos de sosiego y admiración.

Las impresionantes vistas de Torre Zumeltzegi al pueblo de Oñate y los Montes Vascos.

Las impresionantes vistas de Torre Zumeltzegi al pueblo de Oñate y los Montes Vascos.

Pero es en pleno corazón de Guipúzcoa, rodeado de un entorno natural único y con vistas al casco histórico de la villa de Oñate, donde encontramos una construcción del siglo XIII hoy convertido en un precioso hotel con encanto bajo el nombre de Torre Zumeltzegi.

La esencia de este hotel Rusticae en Guipúzcoa reside sin duda en su construcción en forma de torre medieval que aún conserva latente su espíritu aún después de la completa rehabilitación que se ha llevado a cabo recientemente. Esta torre de casi 15 metros de altura, catalogada dentro del Patrimonio Artístico de la región, era la residencia condal cuando el Conde y su familia visitaban la villa de Oñati, y la residencia habitual del Alcalde Mayor del Conde. Pero no es todo. Desde su posición privilegiada, el edificio servía también de cárcel y administración de los bienes y tributos condales. Mucha historia que hoy se refleja en sus paredes.

Muros de piedra cargados de historia en cada habitación de este hotel rural.

Muros de piedra cargados de historia en cada habitación de este hotel rural.

Aquí sentimos cómo, la fuerza de los muros de piedra de los primeros pisos y la estructura de madera original de más altos, nos envuelven en un halo de calidez y sosiego, idóneos para contemplar las espectaculares vistas a la villa Oñate. Y es que desde su último piso, ahora acristalado en su perímetro, nos sentimos casi como “señores” de toda esta región y señores del antiguo Condado.

Cada una de las doce habitaciones de esta torre rehabilitada tiene una decoración distinta.

Cada una de las doce habitaciones de esta torre rehabilitada tiene una decoración distinta.

Las doce habitaciones exquisitamente decoradas de Torre Zumeltzegi, consiguen convertirse en un rincón cálido, confortable y elegante, ideal para descansar y disfrutar del encanto singular y exclusivo  de este maravilloso hotel. Cada una de sus habitaciones goza de una decoración distinta, al tiempo que se sitúan junto a un amplio jardín desde el que perderse contemplando las preciosas vistas a los montes circundantes. La decoración la ha llevado a cabo el estudio temasrojo con el propósito principal de “crear un espacio único y fuera de lo común”.

Habitación acristalada en el último piso de Torre Zumeltzegi para disfrutar del paisaje.

Habitación acristalada en el último piso de Torre Zumeltzegi para disfrutar del paisaje.

El hotel nos regala un sinfín de vistas panorámicas al valle y a Oñate, ejemplo de ello es también el comedor acristalado de su restaurante. Creado por el cocinero francés Sylvain Pernet, en el restaurante de Torre Zumeltzegi podemos disfrutar de platos de donde la cocina tradicional vasca se moderniza sutilmente pero sin olvidarse de los productos naturales locales, algunos de ellos elaborados incluso en la propia Torre.

El restaurante del hotel Torre Zumeltzegi con vistas al valle.

El restaurante del hotel Torre Zumeltzegi con vistas al valle.

¿Y qué os parece este final? “Despedir el día desde su terraza (casi fusionada con la naturaleza) donde como vigías contemplamos el valle de Oñate desde la falda de Aitzgorri hasta Udalaitz, y el casco urbano monumental a nuestros pies”. Una delicia.

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