La Revolución de la Economía Colaborativa

…Y por más que nos cueste aceptar cambios drásticos en nuestros entornos, en nuestras empresas, en nuestra economía y en definitiva en nuestras vidas, cuando algo se impone, se impone. La economía colaborativa es uno de esos cambios drásticos y de raíz que han llegado para quedarse, nos guste más o menos.

 

Cena al aire libre en Casas Do Coro (Portugal)

Cena al aire libre en Casas Do Coro (Portugal)

Asistimos en estos meses a grandes controversias entre empresas de la nueva economía colaborativa y “el sistema”. Airbnb o Uber lo han puesto de manifiesto. Millones de personas se suben al carro de estas nuevas propuestas, que como siempre ocurre, asoman al campo de juego mucho antes de que las instituciones hayan preparado el terreno de juego con sus preceptivas (y razonables) reglas. Dimes y diretes, airadas trifurcas, tiras y aflojas hacen correr ríos de tinta pero la verdad es que se trata de una tendencia que ha llegado para quedarse, y ni las multas de los ayuntamientos indignados, ni las leyes restrictivas in extermis lograrán parar este tsunami.

Deberíamos ser más pragmáticos y darnos cuenta de que rasgarnos las vestiduras cuando una nueva realidad no encaja en nuestro contexto es una auténtica pérdida de tiempo. Mas vale pasar a la acción. Nosotros vivimos un capítulo de esta índole cuando en 1996 creamos Rusticae y nos dimos cuenta de que más del 60% de los alojamientos con encanto no tenían posibilidad de darse de alta en el registro turístico como “Hotel” porque no tenían montacargas o porque las ventanas no tenían las medidas mínimas establecidas por Turismo. Pero,  ¿cómo compatibilizar esos requerimientos cuándo el hotel era un palacio del siglo XVI restaurado y protegido por Patrimonio Nacional? Rusticae ofreció entonces una solución perfecta ofreciendo un sello que certificaba la excelente calidad de este tipo de establecimientos en un tiempo en el que la administración pública no sabía dónde englobarlos. Diez años después vivíamos la situación contraria: una sobre regulación del sector con 17 normativas turísticas distintas, una por cada comunidad autónoma…

Pero ni tanto, ni tan calvo. Las nuevas soluciones han de ser prácticas, rápidas y sencillas, como la economía del siglo XXI. Hoy sabemos que eso triunfa porque así es como nos gusta vivir. ¡No lo compliquemos No nos ceguemos ante la evidencia! Esta semana Airbnb nos muestra que está sabiendo encontrar su acomodo, convirtiéndose en recaudador de impuestos para el gobierno y Kike Sarasola ha sorprendido al sector hotelero español con un nuevo portal donde ofrecerá a los huéspedes de la economía colaborativa el alquiler de casas particulares con los servicios de sus hoteles. La realidad se va legitimando sola, con o sin nuestra ayuda. Que nosotros queramos que las cosas sean de una determinada manera, o que no cambien nunca, no significa ni de lejos que los usuarios vayan a respetarlo. Ellos exploran su manera de vivir en el siglo XXI y la obligación de todas nuestras empresas y la de las administraciones públicas es no dormirse en los laureles y buscar la mejor manera de acomodarse a esa nueva situación con creatividad, humildad y mucha, mucha flexibilidad. Y con esto no pretendo decir que sea fácil, porque de hecho es lo más difícil a lo que yo me he enfrentado nunca: Buscarse un hueco en una nueva realidad que se intuye pero se desconoce. ¡Y además intentar acertar!

 

 

Carlota Mateos

Author: Carlota Mateos

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