El secreto del Balcón de Córdoba

Tengo un vínculo sentimental con Córdoba. Una parte de mi familia vive allí y vuelvo una vez al año para compartir buenos momentos y descubrir nuevos tesoros. Bucear por las callejuelas de la Judería es uno de mis pasatiempos favoritos, porque cuando uno cree haber descubierto ya todos sus recovecos, encuentra un rincón nuevo que le atrapa el alma. Fue así como, por azar, descubrí el patio del hotel Balcón de Córdoba, agazapado en una calle estrecha, no muy lejos de la mezquita-catedral. El agua sonaba y el sol penetraba en el patio empedrado de pequeños cantos rodados. Decidí quedarme.

Patio del Balcón de Córdoba - Ò. Marín

Patio del Balcón de Córdoba – Ò. Marín

 La calma envuelve al visitante en este edificio del siglo XVII. Las hojas del naranjo se mueven apenas con la brisa pasajera. Las campanas marcan las horas, firmes y serenas. En este entorno, apetece saborear un buen almuerzo. Quién puede resistirse a una ensalada cordobesa de bacalao con naranja, a un gazpacho de fresas o a un carpaccio de presa ibérica con queso de Zuheros? Por qué no seguir con un delicioso solomillo de ternera y patatas con pimentón, o con un tabulé Al-Andalus con aceitunas y hierbabuena? La tradición culinaria de Córdoba acude a la mesa del restaurante del hotel.

 

Restaurante Pairi Daeza - Ò. Marín

Restaurante Pairi Daeza – Ò. Marín

El reposo continua en alguna de las confortables habitaciones, decoradas con elegancia, todas con un algún toque exclusivo, habitaciones que nos permiten vivir el sueño de habitar en una auténtica casa señorial cordobesa. Algunas tienen ventanas que se abren al patio, otras disponen de balcón o de amplios ventanales, y las más exclusivas tienen terraza privada, como la junior suite Anahita.

 

Terraza de la junior suite Anahita - Ò. Marín

Terraza de la junior suite Anahita – Ò. Marín

Pero el hotel Balcón de Córdoba guarda un secreto muy valioso que no se encuentra en su magnífico patio ni en sus bellas habitaciones. El secreto está en la última planta, en la terraza que se eleva sobre los tejados, probablemente la terraza con mejores vistas de la ciudad. El atardecer sobre la mezquita-catedral, con un té o un café entre las manos, nos trae sensaciones desconocidas. García Lorca escribió sobre una Córdoba “lejana y sola”, pero aquí se nos presenta cercana y mágica. Parece que podamos abrazarla, sobrevolarla antes de que caiga la noche. El secreto mejor guardado de la ciudad nos ha sido revelado.

 

Vistas desde la terraza del Balcón de Córdoba - Ò. Marín

Vistas desde la terraza del Balcón de Córdoba – Ò. Marín

Òscar Marín

http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar/

 

Òscar Marín

Author: Òscar Marín

Periodista especializado en viajes, he trabajado en revistas como 'Altaïr', 'Nat' y 'Lonely Planet Magazine'. Escribo el blog de viajes ‘El plaer de viatjar’ (http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar) y soy redactor de la revista ‘Descobrir’. También he participado en el blog de la Agencia Catalana de Turismo y he colaborado en programas de radio, diarios y revistas recomendando mis propuestas viajeras. Soy autor de dos guías turísticas sobre Catalunya. El lugar favorito para perderme es París, la ciudad donde suelo refugiarme. También cerca del mar, en la costa catalana.

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