Elegancia rural en Can Clotas

Poco después de abandonar la autopista, ya nos encontramos rodeados de naturaleza. Es uno de los valores de Can Clotas, un hotel que permite acceder al Empordà más rural, pero que se encuentra cerca de los principales atractivos de la provincia de Girona. El trato cordial y el ambiente hogareño, a la vez que elegante, nos hacen sentir a gusto. Can Clotas ofrece descanso en un entorno auténtico, habitaciones bien equipadas y acogedoras, unos jardines amplios con piscina y una atención cuidadosa. Hay café e infusiones siempre a disposición de los clientes, y una gran sala con sofás y un piano de pared que se deja tocar. También hay un espacio con juguetes para los niños, y en el primer piso encontramos butacas con libros y revistas de consulta, una gran mesa para comer o cenar y una cocina abierta donde cualquier visitante puede preparar una comida o un pícnic, o servirse un refresco del honesty bar.

Varias hectáreas de campos y bosques rodean esta antigua masía, cerca de Figueras, lo que nos permite caminar con tranquilidad y seguridad por sus alrededores. Desde la terraza de la habitación tenemos una vista privilegiada del entorno natural, pero dentro de la habitación también se está de lujo, la cama es cómoda, el baño con ducha y bañera es amplio y la decoración es fresca y agradable. Además de habitaciones, dobles o familiares, Can Clotas también ofrece apartamentos independientes (hay tres) con terraza y jardín privados.

Desde el interior, uno repara en la gran rehabilitación que se ha llevado a cabo en esta masía rural del siglo XIV, con una superficie construida de 1.500 metros cuadrados. Al adquirir esta finca, los propietarios tenían claro que querían ofrecer las mismas comodidades de un hotel, pero aprovechando los beneficios de la naturaleza y se nota que cada detalle está pensado para facilitar la desconexión del día a día. Del hotel se puede disfrutar en pareja o en familia, y cada uno encontrará su espacio. Algunas habitaciones son pequeñas y románticas y otras son espaciosas, pensadas para cuatro personas. Realmente, los niños disfrutan al máximo de este entorno, de la sala de juegos, de la piscina y del parque infantil que hay detrás de la casa.

Caminando, podemos adentrarnos en los bosques que rodean la casa, atravesados por el arroyo de la Codina, o llegar hasta el pequeño núcleo de Cistella, a 10 minutos a pie. Se puede hacer una escapada a la ciudad daliniana de Figueras o incluso subir al TGV que lleva a Perpiñán en 25 minutos, aunque también se puede optar por un paseo en bicicleta por la zona, que invita a ser descubierta poco a poco, ya que en pueblos como Vilanant o Avinyonet de Puigventós podemos reencontrarnos con la vida de pueblo, con la serenidad que otras poblaciones ampurdanesas han perdido. La ciudad medieval de Besalú está a sólo 20 minutos en coche y los paisajes que atraviesa la Muga, como el pantano de Darnius-Boadella, están a media hora hacia el norte. Las posibilidades de rutas y descubrimientos son múltiples, ideales para una gran escapada en familia.

Reserva ya en Can Clotas

Texto: Òscar Marín

Fotos: Òscar Marín

http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar

Òscar Marín

Author: Òscar Marín

Periodista especializado en viajes, he trabajado en revistas como 'Altaïr', 'Nat' y 'Lonely Planet Magazine'. Escribo el blog de viajes ‘El plaer de viatjar’ (http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar) y soy redactor de la revista ‘Descobrir’. También he participado en el blog de la Agencia Catalana de Turismo y he colaborado en programas de radio, diarios y revistas recomendando mis propuestas viajeras. Soy autor de dos guías turísticas sobre Catalunya. El lugar favorito para perderme es París, la ciudad donde suelo refugiarme. También cerca del mar, en la costa catalana.

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