Ganadera con divisa verde y oro

ganadera_articuloAsí rezaba aquella copla taurina que hoy me viene al pelo, porque hoy hablamos de una ganadera de bandera. De una ganadera y de su ganadería.  Hace unos días tuve el privilegio de experimentar un “cóctel turístico” único: Buena hotelería, trato exquisito y gusto artesanal por el detalle enmarcados en una finca de 400 has de dehesa poblada por una antigua y silenciosa ganadería de reses bravas.

Jaén tiene el privilegio de albergar este tesoro. A solo 3 horas de Madrid, los últimos siete kilómetros transcurren por una pista forestal de bucólica estampa que anticipa al viajero una estancia campera sin parangón. Un retiro del que ya nunca quieres salir y que definitivamente te atrapa cuando te encuentras frente a frente con el toro. ¿Cuántos no hemos deseado ver a este imponente animal en su hábitat natural?, ¿cuántos no hemos querido saber cómo vive la bestia antes de entrar en el ruedo? En El Añadío todas las incógnitas se revelan generosamente de la mano de Maria Jesús, ganadera vocacional y amante del toro hasta la médula. Conocer su historia personal es empezar a amar al toro. Nada más llegar su recibimiento, la visita al hotel (antiguas viviendas de los mayorales), a los corrales y a la plaza de tientas te hace sentir un auténtico privilegiado. Luego nada podrá evitar que te quedes paralizado frente al toro. Con el hotel totalmente integrado junto a los corrales no se me ocurre mayor placer que leer en el salón mientras ellos, los grandes protagonistas, comen en el pesebre bajo las ventanas que enmarcan la chimenea diligentemente encendida. Para mi ése es el lujo, porque hasta que María Jesús no decidió compartir este arte ancestral con sus clientes, era algo totalmente vedado al común de los mortales.

Además se puede visitar la ganadería a través de los distintos cercados y participar activamente en las faenas ganaderas. Nosotros presenciamos el acrotalamiento de un becerro y asistimos a la cura de un novillo. ¡Cuánto se aprende del lento discurrir del tiempo en el campo, de la paciencia de los mayorales hasta que la naturaleza se alinea con sus propósitos para proceder a los ritos más ancestrales, del instinto animal para la protección de la manada y su supervivencia… !

Todo, absolutamente todo, en El Añadío rezuma sabiduría y armonía natural.  ¡Qué cerca está el paraíso y cuántas vueltas damos para encontrarlo!

Si quieres conocer más sobre el hotel El Añadío visita la web de Rusticae.

Carlota Mateos

Author: Carlota Mateos

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3 Comments

  1. Fernando Mateos Galvañ

    Antes que el coso, fué la dehesa
    A todos aquellos capaces de aguantar la mirada de un morlaco cara a cara
    Dejar pasar dos, diez, quince minutos en completo extásis mientras él te mira y tu le devuelves el arcano que hay en su mirada…
    Para todos los que no han perdido la facultad de mirar..
    Iros todo al Añadio y disfrutar de todo lo que acabo de decir y, además, os dan de comer en plan montuno, os tratan con cariño y discrección y, veis algo de verdad auténtico (que no hay tanto)

  2. Excelente recomendación.

    El Añadio no es sólo un cuidado y acogedor hotel. Es un parque temático «tauromágico» en un marco natural incomparable.

    Un lugar en el que Teseo y el Minotauro hubiesen sido amigos frente a un buen plato de andrajos.

    Un lugar sin laberinto.

  3. Muy bien dicho eso del paraiso. Yo el otro día viví en primera persona el placer de escuchar a dos maestros de la tauromaquia, el ganadero Juan Pedro Domeq y a Ortega Cano. Ambos, expresaban su más sincera devoción, pasión y respeto por el toro. Desde luego a mi también me emocionó. En breve viviré esa experiencia ancestral que tan bien describes en el «paraiso». Gracias

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