Hendaya, un lujo en la Cote Basque

Hendaya es una localidad que no entiende de fronteras. Aunque oficialmente pertenece a Francia, su ubicación fronteriza ha dado lugar a una continua mezcolanza cultural. Por lo que no es extraño oír hablar en francés, euskera y castellano, o que aproximadamente la mitad de las casas sean propiedad de guipuzcoanos. Hendaya, que significa Bahía Grande, comparte con Irún y Hondarribia la preciosa bahía de Txingudi y puede presumir de ser un lugar ideal para los que buscan unas verdaderas vacaciones junto al mar.

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Puerto de Hendaya

Hendaya está dividida en dos áreas principales: el antiguo pueblo vasco y la zona de la playa (Hendaye plage), donde se encuentran la zona de ocio con restaurantes, hoteles, el casino y la zona de tiendas.  Es una ciudad que  invita a ser recorrida a pie ya que resulta muy agradable pasear por su coqueta zona antigua, formada por callejas, plazas y casas de estilo vasco, origen del conocido como estilo neo-vasco.  En esta zona se sitúa la conocida estación de tren internacional de Hendaya, y también  destacan la Iglesia de San Vicente, el frontón, la Plaza de la República y el Camino de la Bahía con 14 km de recorrido, que discurre paralelo al mar ofrece magníficas vistas de la Bahía de Txingudi y de Hondarribia, al otro lado del río Bidasoa. En esta zona es donde se sitúa también el mercado semanal de los miércoles.

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Casino de Hendaya

La playa de Ondarraitz es, sin duda, el mayor atractivo de Hendaya que cuenta con 3km de arena fina y con aguas tranquilas al resguardo del cabo de Higuer y la punta de Santa Ana, y además permite bañarse tranquilamente o practicar todo tipo de deportes y actividades acuáticas como el surf. Hay espacio para todo el mundo, porque además es una playa totalmente accesible. Al final de la playa se encuentra uno de los símbolos de Hendaya, las conocidas como Rocas Gemelas, que se mantienen estoicas ante los embates del mar.

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Las Rocas Gemelas de Hendaya

No nos olvidamos de su majestuoso Castillo Abbadia en lo alto de la localidad, sobre los acantilados que besan el Cantábrico. Es una enorme mansión neogótica del siglo XIX rodeada de praderas, que nos recuerda a los castillos medievales. Fue diseñado y habitado por Antoine d’Abbadia, un apasionado de la geografía, la cultura oriental y la astronomía. De hecho, cuenta con un antiguo observatorio astronómico y a la muerte de su propietario, fue donado a la Academia de las Ciencias. Rodeando al castillo se encuentra el Parque Natural Abbadia, formado por 64 hectáreas. Dispone de varios senderos junto a la costa y ofrece muy buenas vistas a los acantilados y playas.

Y para poder disfrutar de Hendaya en familia o con un grupo de amigos, nuestra mejor propuesta es alojarse en Villa Ohantcea, una villa de alquiler completo que data de 1911 y que se sitúa a tan sólo 300 metros de la playa de Ondarraitz. No se trata de la típica villa de alquiler, sino un nuevo concepto donde la sencillez y la confortabilidad no están reñidas con el buen gusto y los servicios más sofisticados. Es tan amplia que pueden alojarse hasta 14 personas, y su localización permite conocer en profundidad Hendaya y también recorrer la zona ya que a pocos kilómetros se sitúan localidades y ciudades como San Juan de Luz, Bayona, San Sebastián o Bilbao.

 

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Villa Ohantcea

 

 

Virginia Martínez

Author: Virginia Martínez

Soy periodista especializada en viajes. He publicado en la revista RGB, CMagazine y NT Binter. Actualmente escribo en Viaje con Escalas. Considero que el viaje puede estar en el otro extremo del mundo o a la vuelta de la esquina.

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