La luz del Matarraña en el Hotel Cresol

Un ramillete de casas sobre una colina. Así se presenta el casco antiguo de Calaceite, elevado a 511 metros entre los ríos Algars y Matarraña. No hace falta que seamos grandes expertos en historia ni en arquitectura para llegar a la conclusión de que Calaceite tuvo que vivir, a la fuerza, alguna época de gran prosperidad. Tras la piedra pura, los sillares y dovelas, las sólidas plazas porticadas y los edificios solemnes, se esconde un pasado próspero en torno al comercio del aceite. Un buen ejemplo de aquella época floreciente lo encontramos en el edificio renacentista del ayuntamiento, en la plaza Mayor, con una bella lonja porticada en la planta baja. También revelan su pasado noble las robustas casas de piedra que hay en las calles Mayor, Maella y Roquetes, algunas de ellas barrocas. Barroca es también la iglesia monumental de la Asunción, cerca de la plaza, con una fachada majestuosa y tan grande que casi no cabe en la calle que la acoge.

Iglesia de la Asunción de Calaceite - Ò. Marín

Iglesia de la Asunción de Calaceite – Ò. Marín

Tras subir andando hasta las partes más elevadas del casco antiguo, llega el momento de bajar hasta la calle de Santa Bárbara para descansar en el Hotel Cresol. Rosa nos abre con amabilidad las puertas de su casa, que había sido un antiguo molino de aceite. En el sótano aún se conservan los restos del viejo molino, que son parte de la historia de una población que hoy tiene en el turismo, en la agricultura y en la ganadería sus principales motores. Rosa es una gran anfitriona. Nos muestra todos los rincones de la casa, contándonos su historia y sus detalles. Nos explica que “cresol” es el nombre que recibe aquí la pequeña lámpara de aceite que alumbraba antaño las habitaciones de la casa. Y nos habla de todo lo que podemos ver y disfrutar alrededor del hotel, en Calaceite y en las poblaciones cercanas del Matarraña.

Recepción del Hotel Cresol - Ò. Marín

Recepción del Hotel Cresol – Ò. Marín

El Hotel Cresol tiene varias habitaciones y todas tienen algún elemento que las hace especiales. Nos alojamos en la suite Hojiblanca, en la última planta del hotel, una habitación que tiene todo lo que puede satisfacer al viajero amante de los hoteles especiales: una cama ancha con un confortable colchón frente a una ventana que sobrevuela los tejados, un baño amplio con ducha de efecto lluvia y una terraza soleada que ofrece una panorámica sorprendente que alcanza hasta la comarca catalana de la Terra Alta y el imponente macizo de los puertos de Tortosa-Beceite.

Suite Hojiblanca del Hotel Cresol - Ò. Marín

Suite Hojiblanca del Hotel Cresol – Ò. Marín

Tras un desayuno bien completo con embutidos, quesos, tortilla y pan con tomate, regado con una degustación de cuatro aceites excelentes, apetece perderse por el singular casco urbano de Calaceite. En la calle Maella pueden admirarse trabajadas balaustradas de piedra y hierro forjado, ventanales góticos y mudéjares, así como fachadas de construcciones tradicionales adornadas con flores. En la calle Roquetas se encuentra la casa Moix, una construcción de 1767 cuya extraordinaria fachada se reprodujo en el Poble Espanyol de Barcelona. Parte de la muralla que protegía la villa sigue aún en pie. Sobre sus antiguos portales se encuentran las capillas del Pilar y de Sant Antoni, del siglo XVIII. Los portales se apoyan sobre pilastras y arcos de medio punto procedentes de un templo gótico que fue sustituido por la actual iglesia barroca de Nuestra Señora de la Asunción, una de las joyas arquitectónicas de Calaceite y de los mejores exponentes de arte barroco del Matarraña. Tras su monumental fachada, flanqueada por dos columnas salomónicas, cuenta con tres naves y una torre sin acabar.

Desayuno con embutidos y quesos del Matarraña - Ò. Marín

Desayuno con embutidos y quesos del Matarraña – Ò. Marín

Vale la pena visitar el museo de Juan Cabré, arqueólogo que en 1919 descubrió en esta zona muestras de pinturas rupestres. El museo expone su colección privada de arqueología, así como una colección de utillaje de labranza del siglo XVIII, además de albergar exposiciones de artistas contemporáneos. Y a tan solo dos kilómetros del núcleo histórico se encuentra el poblado ibérico de Sant Antoni, uno de los miradores más privilegiados de la comarca.

Paisajes de Calaceite desde el poblado ibérico de Sant Antoni - Ò. Marín

Paisajes de Calaceite desde el poblado ibérico de Sant Antoni – Ò. Marín

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Òscar Marín

http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar/

Òscar Marín

Author: Òscar Marín

Periodista especializado en viajes, he trabajado en revistas como 'Altaïr', 'Nat' y 'Lonely Planet Magazine'. Escribo el blog de viajes ‘El plaer de viatjar’ (http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar) y soy redactor de la revista ‘Descobrir’. También he participado en el blog de la Agencia Catalana de Turismo y he colaborado en programas de radio, diarios y revistas recomendando mis propuestas viajeras. Soy autor de dos guías turísticas sobre Catalunya. El lugar favorito para perderme es París, la ciudad donde suelo refugiarme. También cerca del mar, en la costa catalana.

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