La Medina de Marrakech

PALACIOS, MEZQUITAS, ZOCOS, RIADS… PIÉRDETE EN LAS CALLES DE LA CIUDAD VIEJA

El corazón de Marrakech es su Medina o ciudad vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. Sus 16 km de perímetro fortificado albergan los principales monumentos de la ciudad y la vida bulliciosa de zocos, cafés, plazas o hammams que caracterizan a la Ciudad Roja.

La Medina carga a sus espaldas el peso de la historia de Marrakech, en la que se sucedieron distintas dinastías, desde los almorávides hasta los alauí (a la que pertenece el actual rey Mohamed VI), pasando por las épocas de esplendor de los almohades y los saudíes. El paso de sultanes y visires, y el trabajo de numerosos artesanos locales, tienen como resultado los bellos palacios, mezquitas, jardines, madrazas y mausoleos que podemos admirar en la actualidad.

Mezquita Koutoubia

Mezquita Koutoubia

Los espectaculares bastiones de tierra roja delimitan la Medina de Marrakech, aunque una vez dentro resulta fácil perderse por sus estrechas e intrincadas calles. Ya sea la primera vez en Marrakech, o la cuarta, todo paseo por la ciudad comienza en la famosa Plaza de Djemaa el-Fna, indiscutible centro neurálgico donde puedes encontrarte de todo: encantadores de serpientes, vendedores de zumo de naranja, aguadores, puestos de especias, músicos o teatro callejero. Un espectáculo que no cesa, y que es digno de ver en cualquier momento del día.

Como referencia en caso de pérdida, y ayuda para regresar a Djemaa el-Fna y alrededores, está el magnífico minarete de la mezquita de Koutoubia, prototipo de La Giralda de Sevilla y de Le Tour Hassan de Rabat, que tiene nada menos que 70 metros de altura. Koutoubia es la mezquita más importante de Marrakech y cinco veces al día le rodea un halo de espiritualidad con la voz del muecín llamando a la oración.

Marrakech

Medina de Marakech

En dirección al norte de la Medina, hay que hacer una pequeña parada en la plaza de Rahba Kedima para curiosear en sus puestos de pócimas y remedios curativos para todo tipo de males. Un poco más arriba se ubica la Madraza Alí ibn Yusuf, que sobrecoge por su solemne ornamentación. El artesonado de las cúpulas del vestíbulo, los balcones de celosías o las maravillas andalusíes del patio son algunos ejemplos. La visita requiere tiempo para admirar el exterior y conocer el interior del que fue en su día el mayor centro de estudios coránicos del norte de África.

Si eres un apasionado del arte o quieres descubrir la creatividad de los artistas de Marrakech, aprovecha para acercarte al Musée de Marrakech, antiguo Palacio Mnebhi, y a Dar Bellarj, convertido en el primer centro de arte de la ciudad. Si prefieres callejear, puedes contemplar la Fuente Mouassine, echar un vistazo al trabajo que se realiza en los numerosos fondouqs (pensiones con talleres de artesanos en la planta baja) o regatear en los zocos de la medina.

Zoco Marrakech Foto de: J.ligero & L.Barrios

Zoco Marrakech Foto de: J.ligero & L.Barrios

El sur de la Medina es el territorio de los grandes palacios y los lujosos riads de Marrakech. En Dar Si Said, actual Museo de Artes Marroquíes, impresiona la cúpula de madera pintada de la cámara nupcial, la puerta tallada, las colecciones de dagas y las vistas desde el patio del harén. En el Palacio Bahia destaca el artesonado pintado de sus techumbres. Tampoco hay que perderse las ruinas del Palacio el-Badi, la Koubba (o capilla) Ba’adiyn, el Palacio Real y, sobre todo, las Tumbas Saadíes y su famosa Cámara de las Doce Columnas, lujosa estancia donde descansa el sultán Ahmed al-Mansour.

Para completar la visita a la Medina, son también lugares de interés la Maison Tiskiwin, dedicada a las distintas regiones de Marruecos; y el mellah, núcleo de la comunidad judía, con su sinagoga, mercado y cementerio. Y no nos olvidamos de la comida, mucho más casera en la medina. Lo ideal es ir picando durante el día, y probar las aceitunas verdes, la sopa de judías blancas, las ensaladas, el cuscús o el tajine. Terminando con una taza de café o un té a la menta, y unos dulces almendrados.

Té marroquí

Té marroquí

El descanso en la Medina está asegurado en sus relajantes hammams y en sus encantadores riads, casas tradicionales marroquíes construidas alrededor de un patio central. Nuestros hoteles Rusticae de Marrakech se alojan precisamente en frescos y elegantes riads de la ciudad vieja que, de puertas para afuera, invitan a imbuirse en el ambiente de la Medina, y de puertas para adentro, relajarse en un entorno privado, de bella arquitectura y decoración, con todas las necesidades cubiertas.

Riad De La Belle Epoque

Riad De La Belle Epoque

Virginia Martínez

Author: Virginia Martínez

Soy periodista especializada en viajes. He publicado en la revista RGB, CMagazine y NT Binter. Actualmente escribo en Viaje con Escalas. Considero que el viaje puede estar en el otro extremo del mundo o a la vuelta de la esquina.

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