El patio más acogedor de Córdoba

Cómo me gustaría tener un patio en Córdoba. Desearía que fuera tan acogedor, aromático, apacible, luminoso y florido como el Patio del Posadero. En un callejón del casco antiguo de la ciudad, bien escondido, como se esconden los mejores secretos, José y Lisa encontraron su sueño y su hogar en una antigua casa mudéjar del siglo XV construida alrededor de un patio magnífico, un buen ejemplo de arquitectura tradicional cordobesa. Los patios cordobeses han sido inspiración de pintores y escritores, y también de muchos viajeros. Son pedazos de naturaleza acomodados dentro de las casas, con muros jalonados de macetas con flores, donde jazmines, buganvillas y geranios enmarcan el cielo azul. En esta tradición hunde sus raíces el Patio del Posadero.

 

La noche cae sobre el Patio del Posadero

La noche cae sobre el Patio del Posadero-Foto: Ò. Marín

 

A nuestra llegada nos recibe José con una copa de verdejo ecológico, una refrescante bienvenida antes de instalarnos en una de las cuatro habitaciones de este bello hotel, cada una de las cuales tiene un olor y una decoración distintas. Nos alojamos en la habitación Petra, que se caracteriza por una magnífica pared de piedra del siglo XV, un original cabezal de madera, un baño amplio y moderno, y una cama grande y comodísima. Las habitaciones no son de grandes dimensiones, pero los techos altos les dan amplitud y la decoración exquisita hace que no echemos nada de menos. Las puertas fueron traídas de Marrakech, los cabezales han sido diseñados especialmente y cada detalle ha sido estudiado con gusto y cuidado. El huésped que mira por las ventanas en forma de arco de herradura y se siente como en un cuento de ‘Las mil y una noches’.

 

Portal del Patio del Posadero

Portal del Patio del Posadero-Foto: Ò. Marín

 

Habitación doble Petra

Habitación doble Petra-Foto: Ò. Marín

 

Baño de la habitación Petra

Baño de la habitación Petra-Foto: Ò. Marín

 

Rehabilitar una casa mudéjar del siglo XV no es tarea fácil, y durante ocho años de obras puedes tener la tentación de tirar la toalla. Pero Lisa y José pusieron toda su ilusión y su energía en este proyecto. En un principio, no tenían la idea de convertir esta casa en hotel, pero pronto vieron claro que aquí podrían hacer compatible su hogar con su deseo de disfrutar de la gente y acoger huéspedes llegados de todas las partes del mundo. Y la verdad es que tienen un don para ello: son atentos, amables y entusiastas.

 

Los desayunos caseros de Lisa

Los desayunos caseros de Lisa-Foto: Ò. Marín

 

En verano, la terraza del Patio del Posadero se convierte en una parte esencial de la casa. Aquí encontramos una pequeña piscina que permite olvidarse de las altas temperaturas tanto de día como de noche. Además, en esta terraza se sirven cada mañana los completos desayunos de Lisa: licuados de naranja, cafés de todo tipo, magdalenas recién horneadas, tostadas con mantequilla y mermelada hecha en casa, o con jamón y aceite extraído de las aceitunas de unos familiares… En invierno, los desayunos se sirven en el comedor interior de la casa. “Me gusta que los huéspedes coman bien, como en casa de la abuela”, afirma Lisa. Y así nos sentimos, como en casa de un familiar, o aún mejor, como en casa de unos amigos que nos han abierto su hogar por unas horas. Hemos tenido la suerte de descubrir el patio más acogedor de Córdoba.

 

La piscina del Patio del Posadero

La piscina del Patio del Posadero-Foto: Ò. Marín

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Òscar Marín

http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar

 

Òscar Marín

Author: Òscar Marín

Periodista especializado en viajes, he trabajado en revistas como 'Altaïr', 'Nat' y 'Lonely Planet Magazine'. Escribo el blog de viajes ‘El plaer de viatjar’ (http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar) y soy redactor de la revista ‘Descobrir’. También he participado en el blog de la Agencia Catalana de Turismo y he colaborado en programas de radio, diarios y revistas recomendando mis propuestas viajeras. Soy autor de dos guías turísticas sobre Catalunya. El lugar favorito para perderme es París, la ciudad donde suelo refugiarme. También cerca del mar, en la costa catalana.

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  1. Rusticae

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