Restaurantes de Cocina Honesta: El Piripi

Pocas cosas hay que produzcan mayor sensación de bienestar al viajero, que volver a los lugares que una vez nos fascinaron y comprobar que todo sigue igual a pesar del paso de los años. Esa sensación me revisitó hace unos días cuando volví a El Piripi. Un restaurante emblemático de la ciudad de Alicante con una barra francamente excepcional. Este tipo de barras; de madera, amplias, relucientes y colmadas de una materia prima excelsa, ejerce sobre mí una atracción tal, que me hace imposible tomar asiento en una mesa del comedor… Prima para mi la necesidad de estar cerca de lo que “se cuece”, de los camareros y dejar que sea la vista la que decida en cada momento con qué vamos a continuar… Eso sí, la gamba roja formará parte ineludiblemente del menú. Este marisco, fresquísimo, de un color intenso y recién traído de la lonja de Dènia preside la barr.

La selección de salazones que exhiben, junto a los embutidos, es francamente buena, así que mientras van preparando las gambas rojas a la plancha pedimos un poco de mojama y de hueva de atún, que nos sirven con sus correspondientes almendras recién fritas. La hueva, deliciosa está en su justo punto de sal y con una textura blanda y fresca, que hace que se deshaga en la boca sin ningún esfuerzo. A continuación llega la gamba roja a la plancha. No puedo escribir mucho sobre este manjar porque no hay nada comparado a la explosión de sabor que se experimenta al saborear su cabeza. Solo puedo recomendar encarecidamente al que no la ha probado aún que no deje de hacerlo cuando tenga la ocasión… ya saben: ¡gamba roja… de Denia, Santa Pola, Garrucha o Palamós! Después llegó la quisquilla (no confundir con el camarón gallego), otra exquisitez autóctona, esta vez hervida y fresquita, aunque para mí nada como la gamba roja… Después una ración de sepionet, que a la vista parece una suerte de chipironcito pero que realmente es una sepia pequeñita y se caracterizan por su pequeñísimo tamaño, por tener una carne muy tierna y un sabor intenso, ya que se cocina con su bolsa de tinta dentro y en un solo bocado se degusta entero. Otra joya autóctona y difícil de encontrar. Terminamos con una ensalada de tomatito de la huerta y olivas machacadas acompañada de unos montaditos originales de El Piripi… una última explosión de sabor para no olvidar que estamos en el mejor país del mundo para comer!

Ah! Y de postre una horchata con Fartons en Peret, en la explanada de Alicante y mirando al mar…

 

Carlota Mateos

Author: Carlota Mateos

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