Restaurantes de Cocina Honesta: Espai Kru

He aquí otro ejercicio, acertado y puntero, de evolución de un negocio de hostelería. El Espai Kru es el espacio gastronómico que la segunda generación de la familia Iglesias ha inaugurado sobre el local que en 1986 inauguraron sus padres en la calle Lérida de Barcelona: el restaurante Rías de Galicia. Y de aquella marisquería este nuevo concepto: un restaurante sin fuego (principalemente). Y digo principalmente porque en la parte de detrás de la carta tienen una pequeña selección de platos elaborados con fuego. Pero a lo que vamos… a lo “cru”. La propuesta entronca con cocina como la japonesa, la peruana o la mediterránea. La decoración del local ya muestra una clara apuesta por la modernidad, el diseño y el eclecticismo que después también encontraremos en sus platos. Al fondo una barra y varios cocineros nos recuerdan la inspiración japonesa de Espai Kru, donde todos ellos, concentrados y en absoluto silencio, van trabajando cada preparación.

El servicio, profesional y amable, explica cada plato y también nos recomiendan si conviene pedir ración completa, media ración o ¡cuarto de ración!  Comenzamos con los moluscos: unas ostras francesas Nº2 con ceviche peruano de  un colorido inesperado y una mezcla elegante mezcla de sabores sin perder nunca la predominancia de la ostra; almejas de carril con sorbete de apio y lima, en esta preparación me sorprendió gratamente el frescor del apio, que convirtió este bocado en algo estimulante y divertido; las navajas de las islas Cíes con vinagreta de mostaza y jengibre mucho más sobrias que las dos preparaciones anteriores y para mí un poco menos interesantes; y las escupiñas de las rías baixas, otra concha interesante aunque menos fina que las almeja. El Pa amb tomaquet merece mención aparte. Un pan finísimo que está a medio camino entre el pan de vidrio, la chapata y el pan de aceite. Una auténtica exquisitez! Luego las preparaciones en sashimi, nosotros pedimos salmón, caballa y sepia. Esta última resultó una auténtica revelación y probablemente uno de los mejores bocados de la cena. No solo porque la materia prima fuese fantástica (que lo era), si no porque se preocupan en retirarle esa finísima  capa de piel que viene adherida a la carne, así como por el corte que le hacen a la pieza a base de múltiples y finísimas lonchitas que no llegan a desprenderse unas de otras. ¡Un hallazgo! Seguimos con dos platos de aún;  primero un Carpaccio de toro (ventresca de atún) ligeramente marcada y con un aliño de manzana y jengibre y nabo fileteado, seguido de un tartar de toro y sargo con salsa de miso blanco, acompañado de un exquisito pan extra fino de maíz.

Y para terminar un poco (mucho) de picante: Taco de pulpo con una base de pepino sustituyendo a la clásica tortita de maíz, que le da un toque refrescante a esta bomba de picante. Conviene decir que este plato es un guiño al próximo restaurante mejicano que prevén abrir este verano los hermanos XXX con Albert Adrià, con la intención de ocupar una posición de liderazgo en la cocina mejicana de la ciudad condal, como ya ha hecho Punto MX en Madrid.

Para los postres una selección de quesos, que quizá no estaba tan a la altura del resto, y unos mini helados, que me parecieron el colofón perfecto para el concepto Kru… esta marisquería contemporánea intercontinental, tal y como nos lo definió uno de sus camareros: un negocio tradicional que ha sabido crecer innovando con una propuesta alternativa a la que se sigue ofreciendo en la marisquería, y que atiende a las nuevas tendencias y hábitos de consumo.

Carlota Mateos

Author: Carlota Mateos

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