Rusticae de puerto en puerto: Mediterráneo

Para completar un viaje por los puertos de nuestro país, no podemos olvidar tomarnos nuestro tiempo para disfrutar del Mediterráneo. Por ello, le dedicaremos nuestras dos últimas paradas en este viaje que nos viene regalando lo mejor de cada costa de la península Ibérica.

De puerto en puerto: MediterráneoEste mar en medio de las tierras, su significado si lo traducimos del latín, ha recibido tantos nombres como civilizaciones han sido y son bañadas por él: mar blanco para los turcos, el Gran Verde para los egipcios o Mar Intermedio en árabe.

Sea cual sea el nombre que se le de, lo cierto es que el Mediterráneo es unión de culturas, de paisajes, de sabores y olores, de idiomas… pero sobre todo es mar, luz y secretos escondidos esperando a ser revelados.

Siguiendo de sur a norte el litoral mediterráneo, encontramos uno de estos secretos que en este caso guarda Rusticae. Es el hotel La Mozaira en Alboraya, Valencia. El hotel no podía estar en otro sitio más que entre campos de chufas, y es que Alboraya es madre de la horchata y de los fartons. El hotel está localizado en una alquería del XVII, vecina de la capital. Sus habitaciones sorollescas si por luz fuese, así como el patio y el jardín. A pesar de esta localización, el Mediterráneo lo alcanzamos solamente con diez minutos de agradable paseo. Y para la vuelta, las verduras de su huerta y los arroces locales alegran la mesa.

Más al norte, siguiendo en Valencia, y dejando al sur a la capital, nos encontramos con un hotel en primera línea de playa en La Pobla de Farnals. Su nombre no podría ser otro que el Hotel de la Playa. Un agradabilísimo hotel de playa de apenas doce habitaciones exquisitamente diseñado en blancos y líneas minimales. Este Hotel de la Playa nos reconcilia con el Mediterráneo valenciano y es que entre el edificio y el mar no hay más obstáculo que las palmeras y la arena. Y una vez en el agua, la mesa, muy valenciana, es poderoso argumento para volver a tierra firme.

Nuestro último puerto en este Mediterráneo peninsular, si se permite la expresión, nos lleva hasta el corazón histórico de Altafulla, Tarragona. Entre calles empedradas, descansa junto a las paredes del Castillo este antiguo edificio de 1746. Es el Hotel Gran Claustre. En su restauración se han respetado los antiguos balcones, las arcadas y los forjados originales, las paredes de los pasillos se han revestido en madera de iroco. El hotel, además, brinda a sus huéspedes el disfrute de un patio interior envuelto en madera con una piscina y de una azotea con terraza solarium y jacuzzi donde gozar de vistas panorámicas del Mediterráneo y de los castillos de Altafulla y de Tamarit.

Tras esta penúltima parada en nuestros hoteles bañados por el Mediterráneo, solamente nos quedará en nuestra parada final la verdadera esencia balear que guardan los hoteles con encanto de Rusticae en Mallorca, Menorca e Ibiza.

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