Ruta por los Pueblos Blancos de Andalucía

Las sierras de Cádiz y Málaga están salpicadas de pueblos que, aun teniendo sus peculiaridades e idiosincrasia propias, tienen en común el trazado sinuoso y estrecho de sus calles, sus casas bajas, la cultura artesana, sus castillos medievales, la huella del Al-Andalus, un entorno natural impresionante dominado por el Parque Natural de la Sierra de Grazalema y el Parque Natural de Los Alcornocales  … y el color blanco, que lo inunda todo a su paso, contrastando con el verde de los árboles, el marrón de la montaña, el negro de las rocas y el azul del cielo. Ven a descubrir la Ruta de los Pueblos Blancos de Andalucía y aléjate de la rutina.

Arcos de la Frontera, en Cádiz, está considerada la puerta de entrada a los Pueblos Blancos y constituye un magnífico punto de partida para descubrir la ruta. Antigua capital de la Taifa de Arcos, Arcos no puede ocultar su pasado árabe. A primera vista, lo más impresionante es su ubicación, sobre una vertiginosa peña cortada con vistas al río Guadalete, que esconde un interesante casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural. Paseando por sus calles estrechas y empinadas, merece especial atención la Basílica de Santa María de la Asunción, de fachada gótico plateresca y torre neoclásica. También el Palacio del Conde del Águila de estilo gótico mudéjar, la Iglesia de San Pedro, la Plaza del Cabildo y el Castillo.

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Arcos de la Frontera. Fotografía: Turismo de Cádiz

Grazalema se encuentra íntegramente en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, del que lleva su nombre. Se trata del municipio más elevado y montañoso de Cádiz, además de ser el más lluvioso de la Península Ibérica. Este impresionante entorno natural ya fue elegido por los romanos para levantar la ciudad de Lacilbula, y más tarde por los árabes. En la actualidad es uno de los pueblos blancos más representativos, y está muy bien cuidado y conservado. No te pierdas sus callejas, plazas, miradores, su artesanía textil y su iglesia de la Encarnación.

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Grazalema. Fotografía: Turismo de Cádiz

Zahara es otro de los pueblos blancos de Cádiz, un destino ideal para practicar actividades en la naturaleza, como senderismo, escalada, espeleología, kayak, bicicleta, rutas a caballo o 4×4. Este importante enclave musulmán durante la Edad Media alberga monumentos tan singulares como su Castillo árabe, la Iglesia Mayor (antigua mezquita), y el poblado nazarí. Otro pueblo característico de la serranía de Cádiz es Olvera, ubicado sobre un cerro. Ya desde la distancia, entre la mancha blanca de las casas, sobresalen dos edificaciones: el Castillo árabe y la Iglesia de la Encarnación. Callejeando por su casco antiguo declarado conjunto histórico-artístico, no hay que perderse el Barrio de la Villa, el barrio más antiguo, que supone un viaje en el tiempo a la Olvera árabe. En su gastronomía, el aceite de oliva no puede faltar.

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Zahara de la Sierra. Fotografía: Turismo de Cádiz

Setenil de las Bodegas sorprende por sus casas adosadas a la roca. El río Guadalporcún ha confeccionado un increíble tajo a su paso por la localidad y sus habitantes han aprovechado cada espacio. El nombre de Setenil hace referencia a los siete sitios que hicieron falta para que los cristianos conquistaran este enclave árabe, fundamental para avanzar hacia Granada. El principal atractivo es el mismo entramado urbano del pueblo, donde muchas de sus casas y calles parecen sepultadas bajo la roca, que además de su estampa singular, proporcionan el aislante perfecto para el invierno y para el verano. De sus monumentos destaca el Castillo de Setenil, la Iglesia de la Encarnación.

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Setenil de las Bodegas. Fotografía: Turismo de Setenil

Y en la provincia de Málaga, para el mejor final de la Ruta de los Pueblos Blancos, hay que visitar la ciudad de Ronda, enclavada sobre una meseta cortada por un profundo tajo labrado por el río Guadalevín, que actúa como un balcón natural. Han sido muchos los que se han sentido cautivados por la magia de Ronda, fruto de este desfiladero, el puente que lo salva y los monumentos asomados al vacío. Su casco antiguo todavía guarda en la memoria su pasado árabe y su trazado medieval, y tiene lugares y rincones que uno no se cansa de ver, como el Puente Nuevo, el Puente Viejo, la Iglesia Mayor, la Casa del Rey Moro, el barrio de San Francisco, la muralla árabe, el Mirador de los Reyes Católicos o la Alameda del Tajo.

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Puente Nuevo de Ronda. Fotografía: Turismo de Ronda

Otros enclaves que no pueden faltar en tu visita por la Ruta de los Pueblos Blancos son Vejer de la Frontera, Algodonales, El Bosque, El Gastor, Prado del Rey, Villaluenga del Rosario, Jimena de la Frontera o Castellar de la Frontera. A la hora de alojarte, podrás hacerlo en hoteles con encanto con sello Rusticae, que se encuentran en puntos interesantes de la Ruta de los Pueblos Blancos. Uno de ellos es Hacienda el Santiscal, una típica hacienda andaluza a las puertas de la histórica villa de Arcos de la Frontera. También en Cádiz, en el pueblo blanco de Vejer de la Frontera, te espera un cortijo andaluz entre jardines de lavanda, buganvilla e hibiscos y rodeado de olivares: Casa La Siesta. También, podéis optar a diez minutos de Ronda por  el Hotel La Fuente de la La Higuera.

El Santiscal, exterior

Hacienda el Santiscal, Arcos de la Frontera (Cádiz)

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Casa La Siesta, Vejer de la Frontera (Cádiz)

Hotel La Fuente de la Higuera (Ronda, Málaga)

 

 

Virginia Martínez

Author: Virginia Martínez

Soy periodista especializada en viajes. He publicado en la revista RGB, CMagazine y NT Binter. Actualmente escribo en Viaje con Escalas. Considero que el viaje puede estar en el otro extremo del mundo o a la vuelta de la esquina.

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