Semana Santa en Úbeda

A las nueve de la noche Sierra Mágina dibuja sus alturas con los mismos colores violáceos con los que se viste Jaén durante la Semana Santa. Imaginemos que es Lunes Santo en Úbeda. Desde uno de los más soberbios miradores de la antigua ciudad, Mágina ofrece al viajero una recortada silueta, que a veces funde los espacios de tierra y cielo como si de una misma cosa se tratase.

Panorámica de Úbeda, con la Sierra Mágina al fondo. Fotografía: ocholeguas.com

Justo enfrente, salvando el denso campo de olivos y la bruma que flota sobre el Guadalquivir, descansa la ciudad más hermosa de Jaén. No se sabe cómo, pero el tiempo quiso que la historia de la vieja Úbeda mirara más al norte y su cultura se aquilatara por tanto con hierro y piedra castellana.

El viajero lo percibe de inmediato: aquél que llega de Baeza cree estar en otro noble poblacho de Castilla y León, y no en una Andalucía agrietada por raíces de olivos.

Aquí empiezan las procesiones de esas imágenes con rostros desencajados por el dolor.

El Domingo de Ramos por la tarde los costaleros encerraron en la Iglesia de la Santísima Trinidad a su “mulica”, pero las balconadas soportan hoy aún el peso de la bandera y la palma trenzada por magistrales manos de artesanos de la barriada de San Millán.

Sólo hay que dejarse caer para llegar a la plaza de Santa María. Dicen los que entienden, y los que no, que hay pocas en el mundo de tal hermosura. El arquitecto Andrés de Vandelvira, autor de la fachada de la Catedral de Jaén, imprimió a esta plaza de forma irregular un porte excepcional. Ahora buscan homenajear a este hombre del Renacimiento con el peso que da el título de Patrimonio de la Humanidad hacia todo su legado.

Por grande que fuese la encadenada lonja del palacio municipal, cada año se queda pequeña para acoger a tanto vecino. La noche se ha echado en Úbeda y con ella esa aureola de misticismo castellano que lleva a gala el ubetense. Las puertas de la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares se abren al fin, cuando el reloj anuncia las diez de la noche. Un silencio sólo roto por tambores y cornetas toma Vázquez de Molina.

Sale de ella un paso de palio, Nuestra Señora de Gracia, una de las más jóvenes hermandades de la ciudad. Unos 250 hermanos la iluminan. Costaleros sacan de rodillas el paso por la estrecha portezuela del templo. La muchedumbre irrumpe en palmas y vítores reconociendo un esfuerzo que sólo es posible tras largas semanas de ensayo. Túnica azul y peto blanco para el penitente; banda de música que interpreta marchas procesionales y un recorrido por las viejas calles y plazas. A la Virgen de Gracia, de rostro pálido, boca semiabierta, ojos llorosos, la “encerrarán” pasada la una de la madrugada.

El Martes Santo un Vía Crucis sumirá a Úbeda en el silencio. Con la llegada del Miércoles los ubetenses sacarán a sus calles de tanto peso imágenes talladas por Palma Burgos al que aquí tienen como hermano predilecto.

El Jueves y Viernes Santo conforman, como en cualquier lugar, los días grandes de la Semana Santa. Úbeda: una forma seria, recia, formal de ver, entender y emocionarse con la Pasión de Cristo. Vive la Semana Santa en Úbeda.

QUÉ COMER: la cocina ubetense está muy emparentada con los recios platos castellanos, aunque con la imaginación aportada por Andalucía. En Semana Santa se come bacalao rebozado y tortillas de espinacas. Entre la rica repostería destacan los ochíos, un bollo salpicado de especies aromáticas, así como el hornazo, una torta de azúcar con un huevo duro. Estos dos productos elaborados de forma artesanal se toman sobre todo en Semana Santa.

QUÉ VER: Plaza de Vázquez de Molina, Redonda de Miradores, Plaza del Mercado, Iglesia de San Pablo, todo ello en Úbeda.

Además se puede visitar la vecina localidad de Baeza que posee otra interesante Semana Santa representada sobre todo por el Miserere de Eslava.

DÓNDE DORMIR: En el corazón de Úbeda se encuentra el hotel Las Casas del Cónsul. Un palacio del siglo XVI que ostenta el blasón de los Molina y muestra, como no podía ser de otra manera en esta ciudad, una arquitectura típicamente renacentista. Un excepcional punto de partida para conocer Úbeda, donde hacen sentir al cliente como un miembro más de la familia.

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Carolina Pérez Rodríguez

Author: Carolina Pérez Rodríguez

Nací al norte del Sur, allí donde empieza Andalucía. Escribo de viajes, he publicado infinidad de artículos y he colaborado en varias guías de referencia. Especialista en Arte. Los últimos años he vivido en Düsseldorf (Alemania). Dirijo la sección 'Te voy a dar un viaje' de Melodía FM en el programa "Lo Mejor Que Te Puede Pasar", donde cada semana hablo de una ciudad y sus rincones desconocidos.

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