Una cama entre los viñedos del Priorat

Decía Hemingway que “el vino es la cosa más civilizada del mundo”, y Benjamin Franklin, que “el vino hace la vida más fácil y llevadera, con menos tensiones y más tolerancia”. Son algunas de las frases célebres vinculadas al mundo del vino que encontramos escritas en las paredes de las habitaciones y en las salas del hotel Trossos del Priorat, en Gratallops (Tarragona). Nos encontramos en el corazón de una comarca catalana donde la naturaleza sigue marcando el ritmo del día a día y donde los viñedos actúan como un reloj que avisa del paso de las estaciones. Medio centenar de bodegas viven de los frutos de este paisaje extraordinario, un paisaje agrícola mediterráneo en estado puro, cuna de algunos de los mejores vinos del país. Aquí, en el corazón de los viñedos, se esconde el hotel Trossos del Priorat.

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Terraza de la suite del hotel Trossos del Priorat. Fotografía: Òscar Marín

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Salones del hotel Trossos del Priorat. Fotografía: Òscar Marín

Hasta mediados de los ochenta, era muy duro vivir en el Priorat. Pero en los últimos años, la comarca ha registrado un ligero ascenso demográfico y un aumento del turismo, a lo que ha contribuido especialmente la fama de sus vinos. Su magnífico paisaje, cuyos recursos se han aprovechado de manera sostenible a lo largo de las décadas, merece un capítulo aparte, ya que se ha presentado su candidatura a Patrimonio de la Humanidad de la Unesco como paisaje cultural agrícola de montaña mediterránea. Todo esto repercute en la revalorización del territorio, y sobre todo en la autoestima de sus habitantes. Del amor por esta comarca, sus vinos y sus paisajes han surgido proyectos como el hotel bodega Trossos del Priorat, que nos invita a dormir en el corazón de los viñedos.

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Habitación del hotel Trossos del Priorat. Fotografía: Òscar Marín

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Baño del hotel Trossos del Priorat. Fotografía: Òscar Marín

El edificio se integra de manera impecable en el entorno y sus grandes ventanales, tanto en las habitaciones como en los espacios comunes, emmarcan las viñas. La decoración interior es minimalista, de colores claros y luces tenues, dirigida hacia la contemplación del paisaje. Todas las habitaciones disponen de terraza con una vista privilegiada. Es un buen lugar donde saborear una copa de alguno de los vinos de la bodega, que se encuentran a disposición de los clientes, y también una buena ubicación para observar las estrellas. Después de una noche de calma y silencio absolutos, podemos disfrutar de un desayuno buffet con buenos productos del territorio: quesos, embutidos, aceite de oliva virgen extra y originales mermeladas, como la de peras al vino o la de naranja y chocolate. Y tras el desayuno, tanto los sábados como los domingos, a las 12 h, se puede hacer la visita guiada a la bodega, que acaba con una cata de vinos. Un brindis en buena compañía es la mejor manera de culminar una escapada al Priorat, deseando que sus paisajes sean pronto declarados Patrimonio de la Humanidad.

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Viñas frente al hotel Trossos del Priorat. Fotografía: Òscar Marín

¡Prepara tu escapada en Trossos del Priorat!

 

Òscar Marín

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Òscar Marín

Author: Òscar Marín

Periodista especializado en viajes, he trabajado en revistas como 'Altaïr', 'Nat' y 'Lonely Planet Magazine'. Escribo el blog de viajes ‘El plaer de viatjar’ (http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar) y soy redactor de la revista ‘Descobrir’. También he participado en el blog de la Agencia Catalana de Turismo y he colaborado en programas de radio, diarios y revistas recomendando mis propuestas viajeras. Soy autor de dos guías turísticas sobre Catalunya. El lugar favorito para perderme es París, la ciudad donde suelo refugiarme. También cerca del mar, en la costa catalana.

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