Una escapada rural en el corazón del Empordà

Parece que no haya pasado el tiempo por esta masía de Calonge (en plena Costa Brava) que pensaban que era del siglo XVIII, pero que un historiador de la población ha situado a mediados del siglo XV. La rehabilitación de esta gran casa ampurdanesa ha conservado detalles como el antiguo molino de aceite, las escaleras de piedra o el techo de doble vuelta catalana en la sala donde sirven los desayunos. En la Casa Rural Mas Roselló podemos sentir parte del pasado rural de esta comarca gerundense, un pasado que tal vez no se hubiera preservado tan bien si la masía no se hubiera convertido en casa rural.

la-fachada-del-mas-rosello-o-marin

Fachada de la Casa Rural Mas Roselló. Fotografía: Òscar Marín

Al llegar, Cristina nos invita a pasar y nos guía hasta el piso de arriba. No es la dueña de la casa, que pertenece a una familia andorrana que había veraneado aquí y decidió convertirla en casa rural, pero ella se encarga de que los huéspedes tengan todo lo que necesitan. Nos abre la puerta de la habitación Albercoc (Albaricoque), iluminada por el sol de la tarde. Las habitaciones del Mas Roselló tienen nombre de frutos y algunas, como la nuestra, disponen de pequeñas terrazas con vistas a los jardines, el bosque privado de la casa y las colinas de las Gavarres. Se combinan muebles antiguos (en esta hay un armario del siglo XVIII) y comodidades del siglo XXI, como una cafetera con cápsulas a disposición de los clientes. Los baños son amplios y también están equipados con materiales y complementos de diseño, pero preservando la estética rústica de la finca.

habitacion-albercoc-o-marin

Habitación Albercoc de Mas Roselló. Footgrafía: Òscar Marín

terraza-de-la-habitacion-albercoc

Terraza de la habitación Albercoc. Fotografía: Òscar Marín

los-banos-conservan-un-aire-rustico-con-todas-las-comodidades-o-marin

Los baños conservan un aire rústico con todas las comodidades. Fotografía: Òscar Marín

Fuera de la habitación, hay un par de salones que presentan una decoración elegante y acogedora, con techos altos de ladrillo y vigas de madera, mobiliario antiguo y sofás tan cómodos que nos pasaríamos en ellos conversando y leyendo toda la tarde. Si hace frío, los huéspedes pueden refugiarse en el salón con chimenea u hojear los libros, algunos centenarios, del salón biblioteca. Pero si las temperaturas son altas hay que aprovechar la refrescante piscina exterior y, sobre todo, perderse por el bosque y los campos de la finca, con cuatro hectáreas de árboles frutales y especies autóctonas, donde compartimos paseo con libélulas, pájaros, mariposas y el rastro de los jabalíes. Podría parecer que estamos lejos de la civilización, pero en realidad nos encontramos muy cerca de la autopista y a pocos minutos del mar y de la bella población pesquera de Palamós, uno de los puertos más importantes de la costa catalana.

sala-biblioteca

Salón-biblioteca de Mas Roselló. Fotografía: Òscar Marín

jardines-del-mas-rosello-o-marin

Jardines del Mas Roselló. Fotografía: Òscar Marín

Después de una noche de descanso, el desayuno casero merece toda nuestra atención. No faltan el zumo de naranja natural, ni el típico pan con tomate, con embutidos y quesos de la zona, y una buena tortilla de huevos frescos. Una auténtica inmersión histórica, natural y gastronómica en la preciosa comarca del Baix Empordà.

el-porche-de-verano-o-marin

El porche de verano de Mas Roselló. Fotografía: Òscar Marín

¡Reserva ya en Casa Rural Mas Roselló!

Òscar Marín

http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar

Òscar Marín

Author: Òscar Marín

Periodista especializado en viajes, he trabajado en revistas como 'Altaïr', 'Nat' y 'Lonely Planet Magazine'. Escribo el blog de viajes ‘El plaer de viatjar’ (http://blogs.descobrir.cat/elplaerdeviatjar) y soy redactor de la revista ‘Descobrir’. También he participado en el blog de la Agencia Catalana de Turismo y he colaborado en programas de radio, diarios y revistas recomendando mis propuestas viajeras. Soy autor de dos guías turísticas sobre Catalunya. El lugar favorito para perderme es París, la ciudad donde suelo refugiarme. También cerca del mar, en la costa catalana.

Share This Post On

Submit a Comment